martes, 12 de mayo de 2015

Pase y coma






































A veces ‘comida’ es casi sinónimo de ‘encuentro’, ya sea que hablemos de algún lugar y tiempo remotos o de una Argentina, en un Tucumán, del siglo XXI. Es muy complicado hablar de identidad, tratar de definir la “tucumanidad” o la “argentinidad”, pero es sumamente fácil imaginar ejemplos de nuestras costumbres y características que podrían servir para definir aquello. ¿Quién de nosotros no sabe que la expresión “el sabor del encuentro” significa una cerveza, o que la promesa de una comida, de un asado, trae más gente que si decimos “te invito a mi cumpleaños”?.

La pregunta que nos hacemos como galería o espacio de arte tiene que ver con todo esto: ¿cómo generar un encuentro entre el arte y el no-arte, entre ar
tistas y no-artistas? “Pase y coma” es un intento de respuesta. Nos gusta pensarnos como un espacio que propicia encuentros. El encuentro entendido como un punto crucial en esa acción de tejer y armar la trama social de una comunidad es, a su vez, la base sobre la que proyectamos “Pase y coma”, una propuesta donde la comida es el elemento fundamental para concretar este cruce. La comida significa en nuestra cultura algo más que alimento, opera como artificio generador de lazos personales, y aquí es casi una excusa para tentar a artistas a pensarse como motores de vínculos interpersonales, a dirigir sus intenciones creativas en la consigna de cocinar para un otro incierto: el espectador, que aunque puede ser un artista amigo o un completo desconocido, es igualmente depositario de esa atención y de esa fuerza creadora que nos mueve a querer complacer a través de la comida y a trabar lazos.


Música: Flora Illuminato



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