lunes, 16 de diciembre de 2013

'La escena tucumana es la más visible desde Buenos Aires, junto a la rosarina'. Entrevista a Rafael Cippolini



No es de extrañar que Rafael Cippolini sea curador independiente -habiendo iniciado este camino en la Galería Ruth Benzacar- y curador del MAMBA puesto que, como él mismo lo relata, escribió desde siempre, y la curaduría no es más que escribir otro tipo de texto.
Nacido en Buenos Aires hacia el '67, Rafael se desempeña desde hace veinte años como docente de arte y literatura; fue editor y escritor de la revista ramona, co-editor de tsé=tsé, revista de poesía y literatura principalmente, es autor de libros de ensayos, narrativas, fue curador y docente para el Fondo Nacional de las Artes y para el Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario (CEC Rosario), jurado en 2006 del Premio arteBA-Petrobras, director de la edición 2010, fundador del Instituto Marcel Duchamp en Buenos Aires (IMaDuBA), entre muchas otras cosas que se podrían nombrar. A fines del 2011 dio por cerrado el blog que mantenía, Cippodromo, y desde entonces escribe regularmente en su nuevo blog.
No hay tema del que no pueda hablar larga, tendida y detalladamente, su mente es como una biblioteca vinculante que asocia distintos autores, obras, artistas, situaciones y anécdotas en un profuso y coherente relato. En una reciente visita por Tucumán, Rafael Cippolini dictó el último encuentro de una clínica dirigida a artistas de Tucumán y Santiago en el Museo Provincial Timoteo Navarro, y aprovechando esta oportunidad es que se concreta esta entrevista.



¿Cómo describirías tu experiencia con la clínica que estás realizando actualmente en Tucumán-Santiago?

Es una buena experiencia. Cada grupo genera una dinámica propia, cuyos resultados son por definición desiguales. Con esto quiero decir: se trata de artistas que ya realizaron exhibiciones y que participaron de otras clínicas y esa experiencia previa se hace visible en el trabajo conjunto. No me interesan tanto los exámenes y devoluciones individuales, sino la experiencia colectiva.



Sintéticamente, ¿cuáles pensás que son los puntos de encuentro y cuáles las diferencias entre la producción artística de Tucumán con respecto a la de Buenos Aires, y si se quiere, a nivel internacional?

Desde el momento que se trata de distintos lugares de exposición, públicos diversos y medios contrastados, las rutinas marcan sus diferencias. Pero lo que más genera diversidad es el deseo de cada artista. La voluntad de reconocimiento se manifiesta en cada uno de un modo particular y por lo tanto genera estrategias para nada uniformes de circulación. Los interlocutores son absolutamente diferentes en casa caso. En Buenos Aires existen más circuitos, más grupos, muchísima más dispersión y por lo mismo muchas veces mayor desinterés. Todo se pierde más rápido. La experiencia tucumana se concentra en menos espacios, en menos nombres y por esto mismo su potencia es más reconocible. Sin dudas, junto a la escena rosarina, es la más visible, la más detectable desde Buenos Aires.



Comentaste que el Taller C tuvo un lugar y una tarea importantes en relación al arte contemporáneo de Tucumán, pero decís que hace un tiempo el arte contemporáneo se expandió fuera del Taller C. ¿En qué sentido observás que se dio esta expansión?

El Taller C sigue siendo fundamental, una usina imparable. Mi impresión es que durante un buen tiempo todo pasaba por ahí, o por La Baulera mientras existió, pero que poco a poco se fueron creando otros centros que, ligados siempre de algún modo al Taller, sin embargo fueron generando otros perfiles de exposición, como las galería Rusia o El Rancho. La diferencia es que estos últimos ya nacen con un legado con el que tienen que cargar, que los precede. Esta diversificación se siente.



(Foto: Enzo Palavecino)
En un artículo publicado en adnCultura sobre la Semana del Arte en Rosario del 2012, hablás de ‘espectadores’ e ‘interesados’ del arte contemporáneo, y más tarde te preguntás sobre los caminos a través de los cuales un ciudadano puede entrar en contacto e involucrarse con el arte contemporáneo. ¿Existe un espectador especializado para el arte contemporáneo, o cualquiera puede acceder a este, sólo que esto es una tarea de las instituciones?

Diferencio entre simple curiosidad e interés, ya que este último implica una frecuentación, información. Llamo espectador de arte contemporáneo a aquel que puede nombrar diez artistas de la escena, que posee más no sea un mínimo conocimiento de la historia del arte reciente, que reconoce entre las obras de los diferentes artistas y puede señalar sin dificultad diferencias generacionales. Fundamentalmente, alguien para el cual la producción artística actual produce un deseo. En este sentido, el arte sigue siendo una vocación minoritaria y es lógico que así lo sea.



Teniendo en cuenta lo que conocés de las instituciones dedicadas a las Artes Visuales, la escena local, y los espectadores, ¿Pensás que la experiencia realizada en Rosario, bajo una buena dirección, podría replicarse en San Miguel de Tucumán exitosamente y por qué?

En términos de calidad e interés la experiencia tucumana no es en absoluto menor la rosarina. Ni siquiera a la de Buenos Aires. El dato es más sociológico que artístico.


2 comentarios:

Alison Sarmiento dijo...

detalles solo detalles a tener en cuenta: no se nace "hacia"...se nace en (tal año), el entrevistado no tiene un "nuevo blog", sino una página web (.com)

Gaspar Núñez dijo...

Dice Guido Ballo, que hay 4 tipos de espectadores, 4 tipos de "ojos": Común, Snob u "Orecchiante" (quien toca de oído), Absolutista y el Crítico. Despues tambien habla sobre un "Turista cultural", el que es intermedio entre Comun y Snob, muy influido por la cultura de masas, los medios masivos, la globalización del arte.

Un ojo critico corresponderia a un espectador ideal, que puede actuar y disfrutar obras tradicionales, contemplativas, como también otras más conceptuales y participativas.
El ojo común sería aquel apegado a viejos paradigmas esteticos, que se siente engañado: "mi hijo tambien lo puede hacer" jajja.

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